El síntoma principal de exceso de energía en el cuerpo es el dolor. Otros síntomas muy comunes de desequilibrio energético son: un terrible malestar general, congestión, nerviosismo, irritabilidad, cansancio, trastornos digestivos, sensación de embotamiento en la cabeza, dolor de cabeza, vértigo, zumbidos en los oídos (acúfenos), sensación de presión en los senos nasales, dolor de muelas y dientes, espalda contracturada, dolor de espalda, pérdida de flexibilidad en la columna vertebral, rigidez de nuca. Algunos de estos trastornos y síntomas no se experimentan inmediatamente después de la cirugía, sino que van apareciendo con el paso del tiempo.

En algunos casos se producen procesos inflamatorios como pueden ser: faringitis, otitis, conjuntivitis, esofaguitis. Cuando la inflamación se localiza en el aparato locomotor (huesos y músculos), además de dolor, se produce rigidez en las articulaciones y pérdida de movilidad; las rodillas y los pies resultan muy afectados. Estos trastornos nos hacen acudir al médico, pero la mayoría de las veces, las pruebas reumatológicas dan resultado negativo. Si la inflamación se hace crónica, origina procesos degenerativos (artrosis, artritis).

Como la esencia regula la química corporal e interviene en todas las funciones del organismo, si el desequilibrio energético no se soluciona, además de los anteriores síntomas, pueden producirse desórdenes en el sistema endocrino y alterarse las hormonas; el hipotiroidismo es muy frecuente entre mujeres que se han visto sometidas a la extirpación de los ovarios.

La edad de la mujer influye decisivamente en el tipo de repercusiones que conlleva una extirpación de los ovarios. Cuanto más joven es la mujer, más severo es el desequilibrio energético, más persiste en el tiempo y más trastornos ocasiona. Como con el paso de los años el caudal de esencia energética de todas las mujeres, intervenidas o no, disminuye gradualmente siguiendo la pauta programa por la naturaleza, los síntomas energéticos se presentan más leves e incluso se hacen silenciosos en todas las mujeres, lo que no significa que no haya desequilibrios energéticos.

Hay mujeres que han sido intervenidas tras la menopausia y experimentan algunos de los síntomas energéticos arriba mencionados. La ginecóloga Pilar de la Cueva, ha escrito en un artículo de la revista de comunicación interactiva Mujeres y Salud (nº 30 – 2011, artículo ¡Que no te quiten el útero!), que la ciencia reconoce que los ovarios en fase menopáusica también tienen actividad, aunque sea diferente y que siguen produciendo varias hormonas. De este hecho se puede deducir que los ovarios siguen almacenando una porción de la esencia durante toda la vida.

El caudal de esencia energética no fluye de manera constante e invariable, sino que sigue un patrón caracterizado por variaciones rítmicas, donde hay picos de mayor caudal de esencia energética. Este ritmo está influido por la biología propia de cada mujer. En días cercanos a la fecha de nacimiento de la mujer se produce el máximo pico de energía, que da lugar a una crisis de salud.

Los ritmos de la naturaleza ejercen una notable influencia, principalmente el ritmo lunar, que, como es sabido, tiene una gran influencia en el ciclo menstrual de la mujer.

¿Cómo aliviar los síntomas energéticos?

La extirpación de los órganos reproductores produce un desequilibrio energético muy severo. La esencia energética que constituía los ovarios, los óvulos, las hormonas ováricas y el endometrio tiene información codificada para realizar las funciones reproductoras y hormonales. Como esta energía tras una intervención no se puede utilizar para otra función, se queda estancada en el interior del organismo y produce muchos desórdenes y trastornos. Para recuperar el equilibrio energético se necesita un tratamiento muy específico que drene al exterior del cuerpo la energía estancada.

El método que yo he desarrollado, es una técnica que activa un mecanismo de regulación energética que facilita drenar al exterior del cuerpo la esencia energética que intervenía en las funciones reproductoras y hormonales y ya no tiene una función que cumplir en el organismo. De ese modo, se recupera temporalmente el equilibrio energético, se recupera el bienestar y se favorece la salud.

Mi experiencia me ha enseñado también que algunos de los trastornos energéticos leves se alivian con un sueño profundo y reparador, el descanso y el contacto con la naturaleza. Además es imprescindible reducir el nivel de estrés y la alimentación saludable con amplia variedad de frutas y hortalizas frescas es esencial.

También son beneficiosas todas las técnicas que favorecen la circulación de la energía como son: el Tai Chi, el Gi Gong (Chi Kung), el Tian Gong, el Yoga, el Reiki y los masajes.

Los taoístas desarrollaron técnicas para transformar la energía sexual que producen los ovarios en energía vital y en energía de un nivel superior o energía espiritual (Chia Mantak & Maneewan, Amor curativo a través del tao. Cultivando la energía sexual femenina, Editorial Mirach, primera edición 1993). Esta técnica es beneficiosa, pero no es suficiente porque sólo transforma la porción de esencia energética que se convierte en energía sexual, el resto de esencia energética se queda estancada en el interior del cuerpo.