Se llama homeostasis a la facultad que tiene todo organismo vivo de autorregularse y recuperar el equilibrio del "medio ambiente interior" cada vez que éste es alterado.

Los mecanismos homeostáticos son mecanismos regulatorios que están puestos al servicio de la supervivencia, pues permiten conservar estables las constantes vitales. Son mecanismos homeostáticos: mantener constante la temperatura del cuerpo a pesar de las alteraciones de las condiciones ambientales (la climatología), la secreción regular de hormonas, el nivel de glucosa en sangre, el equilibrio entre la acidez y la alcalinidad, la excreción de productos de desechos tóxicos, el ritmo del corazón, la constancia en la presión sanguínea, la defensa que hace el sistema inmunológico contra los invasores extraños. Estos mecanismos, pertenecen a la sabiduría intrínseca de nuestro cuerpo; él sabe cómo hacer sin que nosotros actuemos conscientemente, es un don de la naturaleza.

El doctor Richard Gerber asegura en su libro La curación energética (Ediciones Robinbook, Barcelona, 1993) que, lo mismo que el cuerpo físico tiene sus mecanismos homeostáticos, el cuerpo energético tiene sus mecanismos de homeostasis energética que procuran devolver el sistema de energía sutil del organismo a las condiciones normales. Y además que los sistemas homeostáticos del cuerpo físico y del cuerpo de energía sutil están interrelacionados y ambos colaboran en preservar la salud del individuo.