Holístico deriva del término griego holos, que significa todo. El concepto fue creado en 1926 por Jan Christian Smuts, biólogo y primer ministro de Sudáfrica, quien argumento que los organismos deben ser estudiados como un todo, pues poseen propiedades que no se encuentran en las partes que los componen.

En la década de 1970 la idea se aplicó por primera vez a la medicina. Los terapeutas que se consideran holísticos defienden que el estado de salud óptimo o “bienestar” depende del equilibrio entre las dimensiones físicas, emocionales, mentales, espirituales, sociales y entre la persona y el entorno.

Desde la perspectiva holística, para estar bien hay que percibir la propia vida como algo provisto de finalidad y sentido. Esto implica un cambio de mentalidad que considera imprescindible el aprender nuevas ideas, el buscar nuevos sentidos, el aumentar el grado de autoestima y, en líneas generales, el progreso continuado psicológico y espiritual del individuo.

Para los terapeutas holísticos todo lo que existe es interdependiente y forma parte de una unidad.

La medicina holística considera que no son los terapeutas los que curan, sino que existe un poder de autosanación propio de cada persona que debe apoyarse por parte del médico. Además, cada persona es distinta, de manera que los tratamientos se tienen que adaptar a las características y necesidades de cada paciente.

Fuente: Revista Cuerpo Mente, (n° 149, artículo Los 7 pilares de la salud)