La energía sutil es la que crea y sostiene el cuerpo físico, el que consideramos real porque lo podemos oler, ver y tocar. Barbara Ann Brennan, experta en el campo de la energía humana, declara que la estructura de la energía sutil configura una matriz para el desarrollo celular; por tanto, se presenta antes de que desarrollen las células.

La energía sutil es imperceptible para los cinco sentidos, no se puede ver, ni tocar, ni oler y actualmente no hay métodos científicos que sean capaces de medirla con precisión. Sabemos que las energías sutiles existen porque podemos percibir sus efectos.

Las descripciones que se tiene de la anatomía sutil es gracias a los viejos maestros orientales adiestrados en la meditación, la intuición y la visión interior.

La energía sutil proviene del Universo. Cada cultura la denomina de diferente manera, la tradición china la denomina "Chi" o "Qi" y la tradición hindú "Prana". Esta energía sutil la asimilamos mediante el proceso respiratorio y para eso es necesaria la presencia de la luz solar. Otra forma de absorber energía es a través de los alimentos, por eso es beneficiosa una alimentación sana, principalmente con alimentos vegetales frescos. La energía sutil también penetra en el organismo por los puntos de acupuntura que están en la superficie de la piel por eso es favorable exponer el cuerpo desnudo a la caricia del viento y el sol.

El ser humano tiene otro tipo de energía proveniente del universo, los taoístas la denominan "energía original" o "esencia". Es transmitida mediante la reproducción sexual y tiene la información para constituir todos los componentes del cuerpo físico.

La energía en el interior del cuerpo de cada ser vivo toma forma de un fluido electromagnético, que fluye por unos canales específicos que lo llevan a nutrir todas las células. Cada sistema de órganos tiene su propio tipo de energía sutil que lleva la información que le permite realizar sus funciones específicas tanto físicas como energéticas. Cada tipo de energía vibra a su propia y específica velocidad.

La energía es dinámica y ordenada lo que hace que siga unas pautas permanentes de movimiento; siempre fluye a lo largo de caminos invariables y en un orden inalterable. Cuando nuestro cuerpo está alterado por enfermedades, accidentes, intervenciones quirúrgicas, trastornos emocionales, etc., se producen obstrucciones o bloqueos que alteran o dificultan el curso natural de la energía.

Para que el flujo energético pueda producirse tiene que haber una relación entre dos polos opuestos, al igual que sucede con la energía eléctrica, que necesita un potencial positivo y otro negativo para que se produzca la corriente eléctrica. Conceptos como el yin y el yang de la filosofía china expresan esta relación polar.

Para profundizar más en el tema de la energía: Dale Cyndi, El cuerpo sutil, enciclopedia sobre la anatomía energética, Ed. Sirio, Málaga 2009.