Los que he denominado Siete Elementos Esenciales son:

1. Relajación física
Un cuerpo rígido y tenso dificulta todos los movimientos que se producen en él, empezando por el movimiento respiratorio, que es el que hace que todas las partes que componen nuestro ser adquieran movimiento y ritmo.
Cuando hay tensión, los músculos se endurecen y se contraen, oprimen los nervios, los vasos sanguíneos, los vasos linfáticos y se dificulta el flujo de los líquidos a través del cuerpo y el movimiento de la energía sutil.
2. Postura corporal de estiramiento
Las posturas y movimientos de estiramientos ayudan a "abrir" las áreas bloqueadas del cuerpo. Estiran los meridianos, favoreciendo la apertura de los canales energéticos y la movilización de las corrientes de energía sutil, que nos lleva a experimentar el movimiento de la energía sutil.
3. Quietud mental
El estilo de vida actual está organizado para asegurar nuestra distracción, nos envuelve la velocidad, la prisa y queremos llegar a más cosas de las que podemos, por eso a nuestra mente le resulta difícil llegar a la calma.
Para obtener la quietud mental basta con concentrarnos en la tarea que estamos realizando en el momento presente, sin tener prisa por terminar, y sin pensar en lo que tengo que hacer después. Siempre que estamos en el "aquí y ahora" hay quietud mental.
4. Calma emocional
La respiración y las emociones están íntimamente relacionadas, en cualquier situación tensa y cargada de emoción se altera nuestra respiración, la bloqueamos y pasamos de respirar con el diafragma a respirar con la zona alta del pecho. Por tanto llevando la atención a la respiración y dirigiéndola conscientemente de forma que sea abdominal y lenta, lograremos calmarnos ante una situación estresante.
La quietud mental y la calma emocional nos proporcionan la quietud interior que engendra el movimiento de la energía sutil. Los taoístas aseguran que hacer circular la energía sólo es posible si está el corazón tranquilo y la mente en calma.
5. La respiración
La respiración es la herramienta más poderosa que poseemos para obtener nuestro bienestar. La particularidad de ésta es que aunque la función respiratoria está controlada por el sistema nervioso autónomo y no tenemos que pensar en ella, ya que simplemente se produce, al igual que los latidos cardíacos, también podemos regularla voluntariamente según convenga a nuestras necesidades.
La forma en que respiramos incide sobre nuestra energía. La respiración abdomen/pubis, profunda, muy lenta y silenciosa nos permite conectar con la "energía original", la principal energía sutil que actúa en el sistema reproductor. Influye en todo el organismo y es esencial para nuestro bienestar.
6. Tomarse el tiempo necesario para el drenaje de energía
En la etapa de aprendizaje es preciso prestar plena atención para poder adquirir absoluta consciencia de lo que se está practicando, por esta razón, se requiere un tiempo exclusivo para la práctica. Una vez que el cuerpo ha recuperado su sabiduría natural y ha restablecido el orden energético, queda incorporado a las rutinas de la vida cotidiana de tal manera que ya no es necesario dedicar este tiempo exclusivo para la práctica.
7. Percibir el cuerpo
Tenemos que hacernos sensibles a nuestros procesos energéticos; advertir los cambios, saber diferenciar las más insignificantes sensaciones y aceptar con naturalidad las molestias pasajeras, que se experimentan en cualquier clase de desbloqueo energético.
Cuanto más relajados esté el cuerpo y más quietud interior, más intenso es el flujo energético.

Cuando se reúnen a un tiempo los Siete Elementos Esenciales, se experimenta una sensación física producida por el drenaje de la energía sutil. Una vez superadas las molestias pasajeras de la fase de drenaje (sensación de hormigueo en una de las extremidades una pierna o un brazo), el cuerpo experimenta el estado de bienestar. Experimentamos la Unidad que hay entre el ser humano y el Universo, entre el macrocosmos y el microcosmos interno.